Hola amigos, no he podido publicar nuevas entradas debido que el estrés de la universidad ha sido fatal pero, les dejo un ensayo que realicé el semestre pasado (19 febrero-2015) acerca del consumismo. Me gustaría, que me dejen conocer su opinión acerca del mismo.
Muchos saludos, que tengan un gran días
-Jayro Josué-
______________________________________________________________________________
Si bien es cierto, los seres humanos
creemos que nuestra existencia total se encuentra plenamente basada en nuestra
personalidad, es decir en lo que pensamos, creemos y vivimos; pero, muchas
veces no nos damos cuenta que aquella “existencia total” no es más que una vida
sin rumbo y sentido. Por ello, el autor español Borja Villaseca nos brinda ciertos
consejos y pautas para “encarrilar” nuestra vida y encontrar la felicidad plena
en nuestro diario vivir.
A pesar que biológicamente somos muy
similares, nuestras ideologías y creencias concebidas son totalmente opuestas
ya que cada ser tiene (o cree que tiene) la idea de cómo llevar su vida; todo
esto depende, del tipo de educación, sistema y cultura que hemos recibido y
hemos constituido en el transcurso de nuestra vida creando de manera subjetiva,
los paradigmas que se encuentran en nuestro entorno.
No es una novedad que la sociedad del
siglo XXI se ha convertido en una máquina de satisfacer necesidades y deseos
personales, todo esto se debe al consumismo e individualismo del ser humano, ya que éste siempre pondrá sus
intereses por encima de cualquier cosa que lo rodea tomando una actitud
“egocéntrica” que lo convierte en un
ente materialista de nuestro entorno.
A causa de esta actitud, pensamos que para
generar una buena impresión en las demás personas necesitamos tener mucho
dinero y un gran número de bienes, dedicándonos a construir un mundo en dónde
comprar hasta más no poder es sinónimo de felicidad, un mundo en dónde el
primer precepto es “sólo importo yo” y un mundo en dónde nuestros principios
morales desaparecen y no son más que utopías dañinas.
Lamentablemente, esa vil postura no sólo
se ha posicionada en la mente de las personas constituidas legalmente, sino de
infantes a quién les enseñan desde su corta edad a humillar a los demás, con el
único fin de obtener su bienestar y en muchos de los casos a victimizarse ante
situaciones que atenten contra el mismo. Muchos padres consideran que los niños
desde su etapa de crecimiento deben saber lo que quieren y por ello, aplican
esta forma de crianza pero lo que éstos no saben, es que en un futuro aquel
inocente será un peligro eminente ante la sociedad ya que estará sediento de
poder y no le importará destruir su medio familiar.
Vivimos una etapa en donde actuar de una
manera muy mecanizada es la clave del éxito, muchas veces nos olvidamos la
forma de actuar cuándo un improvisto se presenta ante nuestros ojos y culpamos
irracionalmente al sistema por no estar preparados ante aquella situación, lo
que induce a desatar nuestra ira en gritos y golpes obstaculizando, el ingenio
de nuestra mente y la búsqueda de herramientas que permitan las soluciones del
mismo.
Demostrar nuestros sentimientos está
totalmente prohibido, eso sería ofrecernos “en bandeja de plata” ante un mundo
competitivo, el cual siempre está pendiente del ser más débil para
“desaparecerlo del camino”; un gran porcentaje de la sociedad busca su refugio en una
personalidad, para ocultar lo
que verdaderamente somos y así lograr que la sociedad nos quiera y acepte, tomando
el riesgo de convertirnos en un futuro en máquinas
que respiran, comen y hablan.
Uno
de los sentimientos que el hombre quiere ocultar es el amor, el cual se lo
puede definir como “sentimiento intenso del ser humano que,
partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con
otro ser” (Real Academia Española, 2014); pues bien, en el
transcurso de los años este término ha sido desarticulado por parte de la
sociedad debido que su significado ha sido desvariado por la misma hasta llegar
al punto de no saber la verdadera definición de aquella palabra.
Un ejemplo, es la manera en que los
adolescentes llevan sus relaciones sentimentales. En la época de nuestros padres, era loable
ver las acciones que hacía el joven para conquistar a la chica de sus sueños y
después de una etapa de “conocerse mutuamente”, daban el siguiente paso: tener
un noviazgo bajo la aprobación de sus progenitores; en la actualidad, los
jóvenes omiten esa primordial etapa y deciden tener un vínculo amoroso que no
dura mucho tiempo ya que ellos sólo buscan estar con alguien por diversión, más
no por buscar una persona con quien compartir su amor.
El tiempo con la familia es otro aspecto
que en este entorno consumista se está perdiendo a causa del “trabajo por
terminar” de muchos. Decidimos pasar más tiempo con nuestros compañeros de
estudio y/o de trabajo que con nuestros seres queridos, con aquellos que darían
la vida por nosotros, si fuere necesario; sacrificar
aquel sagrado y valioso tiempo es producto de nuestro desacertado pensar:
“entre más horas trabaje, mi jefe se dará cuenta que soy un gran elemento y me
ascenderá” pero, lo que olvidamos es que nuestro patriarca únicamente nos ve
como un medio de obtener dinero que luego será gastado.
Ciertamente, trabajar duro trae consigo
prosperidad y a su vez dinero que luego, nos permitirá cubrir ciertas
necesidades que nuestra familia necesita sin embargo, no podemos inmolar los
espectaculares momentos que se viven en familia.
Cuando una persona es “explotada
voluntariamente” (trabaja horas extras bajo su voluntad) olvida cuán grandes
son sus sueños y aspiraciones, limitando su vida a vivir únicamente el presente
teniendo una visión unitaria de lo que realmente desea. El sistema o status quo también influye en esa
percepción unidireccional debido que, nos dejamos llevar por la situaciones que
se reflejan en nuestro entorno y no somos capaces de cambiar nuestra realidad,
ni provocar un giro de 360º que nos permita ampliar nuestra perspectiva y ganas
de cumplir lo que realmente queremos; si esto continúa, en años posteriores
estaremos muy arrepentidos de no haberlo intentado.
No vinimos al mundo para estar bajo el
dominio de personas que ni siquiera les preocupa nuestro bienestar, tampoco para
ser máquinas vivientes de producir dinero y mucho menos para ser personas
egoístas que no les interesa ayudar al prójimo. Gracias a Dios estamos en este
mundo para ser felices y disfrutar de la grata compañía de nuestra familia de
sangre y de la gran familia que a través del tiempo ganamos como son los
grandes y mejores amigos también, hemos venido para aprender lo duro que es la
vida y los obstáculos que se deben sobresaltar con la ayuda de Dios para
alcanzar el tan anhelado éxito.
Nuestro principal deber es construir
nuestro presente de una manera adecuada, siendo personajes principales del
mismo poniendo de nuestra parte, toda la energía y fuerza de voluntad que se necesita para conseguir resultados
positivos. También, es importante confiar siempre en Dios debido que Él siempre
nos brinda su mano y nos da la sabiduría necesaria seguir luchando para el
cumplimiento de nuestros propósitos.
Ser perseverante, ayudar al prójimo y tener
fe en el Todopoderoso son las verdaderas claves para CONSEGUIR EL TRIUNFO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario