¡Buenas tardes amigos!, continuamos abriendo el baúl de los recuerdos y esta vez les traigo un pequeño ensayo (también del semestre pasado) de un libro muy interesante "El Inversor Inteligente", que nos da muchos tips para que nuestras inversiones lleguen a cosechar grandes utilidades y a su vez obtener mucho éxito.
Muchos saludos, que tengan un gran día. Disfruten del fin de semana.
-Jayro Josué-
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La necesidad del hombre por
invertir un “algo” e innovar ideas para obtener grandes beneficios es natural
y
viene dada desde el principio de todos los tiempos debido que éste, siempre ha
utilizado su raciocinio para buscar la combinación perfecta que le ayude a
obtener maximizar su utilidad a través
de la realización de transacciones de cualquier índole comercial; aunque
lamentablemente, el individuo no tenga noción de los principios básicos que se
rigen en una economía pero, ¿qué pasaría si la sociedad estuviese preparada y
tuviera una orientación hacia la aplicación de una política de inversión?...
| Fuente: www.fiuxy.com |
El autor británico Benjamín Graham (a
quién muchos se refieren como el mejor exponente de la literatura económica) en
su libro “El Inversor Inteligente” trata justamente de demostrar a nuestro
medio acerca de cómo conseguir los grandes frutos que las personas desean. Por
ello, se debe poner en práctica una estrategia que los incentive a educarse por
medio de diferentes recursos como libros, seminarios y talleres,
sobre las diferentes técnicas que ayuden a la obtención de cuantiosas
utilidades; además, la colectividad debe estar sujeta a un vasto discernimiento
con respecto a la conducta que ha tenido un mercado financiero en el transcurso
de los años, y a la idea que estás sumas sólo aplican para una visión
futurista.
Muchos tendrán la tradicional duda: ¿Por qué no a corto plazo si, el típico
inversor quiere en poco tiempo ver la rentabilidad de su negocio y así
cerciorarse si se debe continuar con el mismo?; lastimosamente, esa errónea
concepción ha permanecido arraigada en la mente de todos debido que “las
perspectivas evidentes de crecimiento físico de un sector no se traducen en
beneficios evidentes para los inversionistas” (Graham, 1949), es decir es muy
preferible que se mantenga una perspectiva a largo plazo debido que “este estilo de inversión
consiste en comprar acciones por debajo de su valor real” (Invertir, bolsa & dinero, 2010) reflejando así
el coste de nuestra utilidad marginal.
Un punto muy importante que Graham trata
en su libro es acerca de la psicología que emplean los inversores al momento de
interactuar en el mercado, y su problema al tratar de demostrar a los demás su
verdadera personalidad ya que en muchos casos éstos creen que podría ser mal
interpretada y arruinaría todo lo que se ha planeado pero, no lo es.
Se ha “visto ganar y conservar mucho más
dinero a <<personas comunes>> que estaban
temperamentalmente bien dotadas para el proceso de inversión que a otras
personas que carecían de esta buena predisposición anímica, aunque tuviesen un
gran conocimiento de las finanzas, la contabilidad y la historia del mercado de
valores” (Graham, 1949). Todo este fenómeno es gracias a que los inversionistas de “mayor
peso” ven a una persona que proyecta su propia manera de ser, como un candidato
que inspira a mantener relaciones económicas y sobre todo confianza.
También, el londinense comparte ciertas
claves para que nuestro negocio tenga acogida y rinda beneficios; la primera es
evaluar los “topes” o “roces” que existen entre las distintas empresas de
ingresos medios, imitando su estructura y forma operacional sin perder la
característica que nos hace diferente ya que, esto ayuda a promover el status
de nuestra agencia y a elevar los dividendos finales ganados, producto de
nuestra inversión.
La segunda clave al éxito es nunca
confiarse si en el mercado en el que interactuamos no existen rastros de competitividad, muchas veces
sucede y cuando nos damos cuenta de aquello ha sido muy tarde. Las operaciones
procedentes de nuestra empresa deben ser iguales o mayores a las registradas en
periodos anteriores o en el actual; para estos casos es muy recomendable
elaborar un plan donde se optimicen nuestros recursos, teniendo de nuestro lado
a la tecnología.
La tercera clave y eso no significa que
sea menos importante que las otras es: la persona o inversor deber tener
conocimientos sobre cómo se deben manejar los distintos flujos de efectivos que
son producto del rendimiento de nuestras actividades, si el inversor es un mal
administrador no obtendremos los resultados esperados y todo el tiempo
invertido no servirá de nada.
La actividad de invertir es un arte que
rara vez es apreciado, pero que necesita a personas capaces e inteligentes de
ganarse el mercado y a su vez, causando un impacto en los consumidores. Es
cierto que en ese arte se corren una gran cantidad de riesgos, pero el éxito
está en intentar muchas veces hasta obtenerlo y cuando lo obtengamos debemos
continuar innovando nuestras ideas para continuar generando fondos útiles para
el posterior funcionamiento de la misma.
No necesariamente nos referimos con
“inteligente” al nivel de capacidad intelectual que puede tener un ser, sino a
las ganas, disciplina, habilidad y hasta la manera en cómo se aceptan los
errores debido que ¡nadie es perfecto!; teniendo como resultado, los logros
mencionados anteriormente.
En conclusión, la obra de Graham es de
mucha ayuda para las personas que recién se encuentran dando sus primeros pasos
en este mundo tan competitivo como lo es la inversión. Recordemos que no es
necesario saber los miles de tomos acerca de finanzas, lo que realmente importa
es utilizar nuestra propia personalidad, ser emprendedor y perseverante.
Bibliografía
Graham, B.
(1949). El Inversor Inteligente.
New York: Deusto.
Invertir,
bolsa & dinero.
(2010). Recuperado el 10 de Febrero de 2015, de http://invertirbolsaydinero.com/libro-el-inversor-inteligente/
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